El hombre se ha movido sobre el suelo o el agua con medios rudimentarios. La rueda (de la Edad de Piedra) junto con la vela, el remo y el timón permitieron recorrer distancias a nuestros antepasados.
El desarrollo de los carros y la construcción de puentes y vías y la evolución de los pueblos marinos facilitan el traslado en la época del Imperio Romano.
Durante XVI, XVII y XVIII el transporte por tierras permanece igual pero en el marítimo, con las cartas geográficas y otros instrumentos, se hacen posibles las exploraciones y conquistas de nuevas tierras.
Los avances del siglo XIX se producen por la máquina de vapor, se aplica a los barcos, se mejoran los sistemas de mando y la cartografía, que hace posible la aparición de barcos de carga y descarga y de pasajeros.
Otro campo donde se produce un gran desarrollo es en el transporte por carriles. Desde el siglo XVI se construyen de madera y más tarde de hierro. También se extiende el transporte en vagones tirados por caballos.
La maquina de Watt (s. XVIII) permite construir locomotoras pero debido a su coste este transporte tarda en desarrollarse hasta 1825 año en el que se crea la primera locomotora de tren pero es en el siglo XIX donde se convierte en el transporte “por excelencia”.
El medio más antiguo de transporte es el agua, primero por el curso de la corriente, después mediante balsas y gabarras, pero esto era un obstáculo para el ferrocarril y se paralizó hasta el siglo XIX.
En el s. XIX se comienzan a sentar las bases para el automóvil y la aeronáutica.